sábado, 14 de agosto de 2010

Rayuela: Capítulo 15

Nuestro estimado Cortázar sigue impresionándonos con su magistral estilo literario. Ahora, en el capítulo 15, retoma un poco lo que ya había tratado en la sección anterior, a manera de ese hilo delgado y, sobre todo, cambiante, cuya finalidad única es ordenar (hasta cierto punto) el mosaico increíble de posibilidades de realidad dentro de nuestra (porqué desde el momento en que el lector comulga con la obra la hace suya) novela. Oliveira nos trabaja un poco la cuestión de la tortura y el deleite con la misma. Vale la pena detener un poco la lectura aquí para reflexionar sobre el accionar humano, siempre cuidando de no caer en un moralismo excesivo; tanto el ahorcamiento aquí referido como las fotografías de Wong representan ese sadismo implícito en nuestro andar diario, ese disfrute que se encuentra en el sufrimiento ajeno, "el deleite de dilettantes". En definitiva hay ligas que involucran parte de esa naturaleza (oscura, según el concepto de naturaleza durante la época Romántica) cuya espontaneidad y cotidianeidad se revelan en la universalidad de Rayuela. Regresando al carácter denotativo del texto, Oliveira conversa (mas bien, intenta conversar) con Babs hablándole sobre lo canallesco implicado en el accionar antes mencionado, pero Babs, perdida en alcohol pide, a manera de ruego, evitar la plática. Es aquí donde Cortázar nos expone una situación en la cual seguro muchos de nosotros nos hemos visto involucrados: cuando uno, con todo el conocimiento necesario, más todo el bagaje literario vital, busca discutir algún tema de importancia (me limitaré al uso de este concepto sin ahondar en todas las implicaciones literarias, artísticas, filosóficas y lingüísticas del término), las demás personas hacen oídos sordos a esto, pues se limitan a la realidad circundante, sin recaer en lo externo al círculo inmediato. Si nos sumimos un poco (y digo sólo un poco) en filosofía de Wittgenstein, no podremos sino afirmar algo básico del Tractatus, como que el mundo está constituído por la totalidad de los hechos; ahora bien, los hechos son estados de las cosas, relaciones descritas a partir de objetos. Cuando nos limitamos al círculo más cercano, considerando realidad los estados o hechos que sólo conciernen a este círculo, no estamos considerando la totalidad de los hechos o de todas los posibles estados de las cosas, entonces luego, no estamos inmiscuyéndonos en el mundo. Cortázar denuncia de una manera (para algunos muy burda) esta triste pero verdadera realidad: la mayoría no le interesa el mundo, desprecia un poco a la humanidad y, como diría Lipovetsky, se aisla de la sociedad y se vuelve ese narciso moderno al cual ha sido llevado el sujeto posmoderno y que es el gran mal de la sociedad actual.
Take it easy: soberbia forma de pasar, sumido en alcohol y humo, a un transitar un tanto despreocupado, esas pinceladas románticas y barrocas del Club. Y después casi como por arte de magia, Oliveira da una pincelada del arte, un tanto como adivino del futuro, para pasar a referirse de lo artístico y filosófico al conversar (irrelevante) entre la Maga y Gregovorius. Cortázar habla ya desde ese entonces lo que un movimiento artístico reciente ha intentado promulgar: el Irrelevantiso. Me permito hacer una pausa aquí con el ejemplo de las tijeras para uñas: quizá resulta carente de sentido este cuerpo, un tanto más el hecho (i)lógico de que sea un objeto cotidiano desde 1675, y sin embargo, no por eso es despreciable; todo lo contrario, expresa y evidencia una relación (i)lógica entre la Maga y las tijeras para uñas, pero desde que la relación se vuelve posible (gracias al efecto de las transgreciones literarias de Cortázar), es parte de ese conjunto de hechos wittgenstianos que conforman al mundo; entonces, el irrelevante yace en el mundo, está paradójicamente dentro y fuera del mundo, si analizamos la propuesta wittgenstiana, pues desde el momento en el cual se aterriza al pragmatismo lingüístico a la Maga, Gregovorius y las tijeras para uñas, se vuelve algo descriptible y real, aunque sea total y absolutamente carente de sentido la relación entre los objetos (sí, la Maga y Gregovorius son objetos tanto desde el punto de vista cortaziano como desde el punto de vista que concierne a este artículo), imposible de representarse en un estado y por consecuencia fuera del hecho wittgenstiano. El irrelevantismo se basa en una paradoja, que va desde lo antes descrito hasta el hecho simplista de que el movimiento adquiere importancia a pesar de su irrelevantismo. En fin, Cortázar utiliza este juego transgresor a lo largo de sus obras, con ese pasatiempo que parece sinsentidista pero cuyo (tras)fondo resulta en una (ir)relevancia majestuosa.
Por último, Cortázar nos hace transitar por un mar de letras que son intercambiadas entre la Maga, Oliveira y Gregovorius, acerca de la infancia de Lucía en Montevideo. En esta última parada, vale la pena resaltar dos aspectos fundamentales, no sólo para el contenido de fondo, sino también parte de la justificación de forma.
En primer lugar, Cortázar nos habla de una paradoja más, una paradoja que se convierte en tal a partir del accionar de la audacia literaria de Rayuela. La relación espacio tiempo, la cual había profesado ser lineal durante muchísimo tiempo, ha pasado a ser una dimensión tan cambiante y maleable como el ser lo quiera. Y Montevideo es el volumen, dice la Maga y tiene completa razón. El pasado, el presente y el futuro se entremezclan en una sopa (si se me permite la expresión) fría y desabrida, pero cuyas consecuencias son de una gran importancia. El hecho de que se pueda jugar con los tiempos reinventa la percepción lógica y conceptual del mundo, dándonos material para analizar, para escarbar y para debatir. Einstein estaría un tanto feliz con literatura como está, donde el arte y la ciencia conviven de una manera natural y uniforme, un tanto parecido a un equilibrio bastante cercano a lo perfecto. A mí todo lo que me ha sucedido me ha sucedido ayer. Nueva premisa de la Maga, quien nos invita a homegenizar al pasado como un sólo tiempo, y no por escalas. El ser humano es un ser atemporal que existe a pesar del tiempo, y Cortázar imprime esto con sus (des)ordenes temporales, parte de esta forma muy particular de la novela.
La última idea sobre la cual quisiera rescatar, se encuentra en las últimas tres frases del capítulo, las cuales me permito citar:
-Contáselo con todos los detalles-dijo Oliveira.
-Oh, una idea general es bastante-dijo Gregovorius.
-No hay ideas generales-dijo Oliveira.

Locke afirma, en su segundo y tercer libro del Ensayo sobre el entendimiento humano, que las ideas son concebidas por cada individuo como ente única, a través de experiencias, y son elementos necesarios para la comunicación; sin embargo, hace una distinción particular pertinente al tema de estudio. Presenta tanto ideas generales como particulares, las cuales se derivan del hecho de las dos naturalezas (particular y general) de las palabras, las cuales se clasifican en términos generales y nombres particulares. Los nombres particulares son tan abundantes como las cosas existentes, por lo cual es necesario de términos generales para crear ideas generales basadas en abstraer el particular de tiempo, espacio y cualquier característica propia del indivudualismo. Entonces luego, las ideas generales existen siempre y cuando no se particularize sobre ellas; es decir, se puede obtener una idea general acerca de la infancia en Montevideo, pero jamás se podra obtener una idea general sobre la infancia de la Maga en Montevideo, así como se puede tener una idea particular (la cual, por su naturaleza, necesita de tiempo, espacio y demás detalles) sobre la infancia de la Maga en Montevideo, mas nunca se tendrá una idea particular sobre la infancia en Montevideo. Pequeña lección sobre el conocimiento humano y sus límites impartida con magistralidad por Cortázar a través de una simple frase de Oliveira.
En fin, se podría hablar de otros temas abordados en mayor o menor magnitud dentro del capítulo 15, pero esta publicación se limitará sólo a los puntos ya mencionados. Como en todas las entradas, cualquier comentario, duda o sugerencia con el fin de mejorar este espacio, será bienvenida. Por último, como un pequeño dato informativo, el siguiente artículo tomará en cuenta los capítulos 120, 16 y 137. Me permito despedirme con una frase soberbia de este capítulo, que dice así: ¿Qué necesidad, decime, de pegarles a las viejas en el coco con nuestra puritana adolescencia de cretinos mierdosos?
Joetich

miércoles, 7 de julio de 2010

Rayuela: Capítulos 115,14,114,117

Primero que nada, quisiera disculparme con mis lectores por haber tardado tanto en publicar la nueva entrada, pero al final, aquí está la entrada, donde se hablará de dos temas principales comprendidos en los cuatro capítulos por reseñar.

El primer capítulo en cuestión, el 115, trae una Morelliana(nota de Morelli, personaje que no describiré en esta entrada, sino en entradas posteriores). Aquí, se comenta un detalle muy particular sobre el arte contemporáneo, que se mueve hacia la mal llamada abstracción. Para esto, podríamos referir muchos ejemplos en varios ámbitos artísticos, como Schöenberg o Stockhausen en la Música, Kandinsky en la pintura, Ende o, por qué no, el mismo Cortazar en la literatura. Pero no es que el artista esté renunciando a la narrativa, la melodía o la anécdota, según sea el caso, por el contrario, la aborda desde un punto de vista diferente para que, como diría el mismo Cortazar, la vida de los personajes deje de estar sumida en el destino y sea llevada más por el azar, por esas atribuciones hipotéticas que convierten a los personajes en personas y hacen de la novela contemporánea mucho más complicada en cuanto a forma, pero igual de rica y, en algunos casos, como éste, hasta mas abundante en cuanto a fondo. Cortazar utilizará, en toda la novela, pequeños discursos, notas, recortes de periódico, entre otras, para ejemplificar, proponer y, en algunos casos, justificar su obra.

En el capítulo 14, la obra nos reinstala en una (o la, es difícil decidir el artículo, pues para algunos será "una" y para otros será "la") reunión del Club. Los miembros del mismo ya llevan algo de tiempo en sesión, pero nace una conversación interesante entre Wong y Oliveira, cuando éste último le enseña una serie de ocho fotos sobre una tortura en China, por allá de los años 20's. Aunque uno pueda pensar que el capítulo 115 y 14 no tienen nada en común, se puede distinguir el hilo conductor, hilo visible al buen ojo pero con la suficiente fragilidad como para romperse y crear otra realidad dentro del orden de la novela: Wong le explica a Oliveira que su libro no es sobre tortura, sino sobre una concepción diferente de arte, otra concepción diferente a la Morelliana del 115, pero que mantiene el paradigma general. La descripción de las fotos resulta pobre, pero es el tema y no el objeto lo que nos concierne. También quiero hacer notar la canción del final, pues es posible que pueda proveernos pistas sobre algunos detalles ocultos: See, see rider es una expresión que, en jazz, se usa como sinónima de easy rider, expresión que a su vez es un sinónimo de prostituta.

El capítulo 114 es una espléndida sátira de su similar 14. Mientras el 14 describe una horrible tortura en la primitiva China de 1920, el 114 describe el cumplimiento de la ley en la potencia de Estados Unidos de los 50's. Se hace necesario hablar tabién del capítulo 117, donde se habla de la condenación a muerte de varios niños. Dos temas se desprenden de estos dos capítulos:

*El primero se refiere al hecho de condenar a muerte, donde se puede observar a un Cortazar que, para algunos, peca de moralista: ¿Por qué si la sentencia ocurre en China, es considerada como algo primitivo, algo salvaje o algo inhumano, mientras que si la condena ocurre en EUA o cualquier otro país del civilizado Occidente, es simplemente el cumplimiento de la ley? Pareciera ser una crítica muy dura para los países que permiten la pena de muerte, pues es necesario poner la vida como el valor humano por excelencia, pues si no hay vida, ¿qué otros valores o acciones o situaciones podrá priorizar un ser humano estando muerto?

*El segundo punto se refiere al proceso judicial. En el capítulo 114, mencona que el recurso de apelación no procedió mientras que el 117 habla sobre el jurado y la decisión sobre condenar a muerte de acuerdo a las facultades de los acusados. Estos detalles, por insignificantes que parezcan, nos hacen reflexionar ¿Qué tan efectivos son nuestros sistemas judiciales? Y con sistemas judiciales me refiero, no sólo a los procesos como tal, sino a los jueces, la selección de casos, el proceder de la policía, la asignación de condenas, etcétera. Solamente es algo para pensar, un dato que me gustaría que todos tuvieran en mente.

Nuevamente, cualquie duda, sugerencia o debate que quieran hacer, estoy abierto a recibir sus opiniones. Para la próxima entrada se abarcarán los capítulos del 15 al 137. Me despido dejándoles esta maravillosa cita: ...la mal llamada abstracción. "La música pierde melodía, la pintura pierde anécdota, la novela pierde descripción"...

jueves, 10 de junio de 2010

Rayuela: Capítulos 12,106,13

Nuevamente hago uso de este espacio para publicar el cuarto número de este Análisis de Rayuela. El capítulo 12 es una continuación de las reuniones del Club, donde Gregorovius demuestra, con los diez dedos, que esta enamorado de la Maga, e intenta sacarle un poco de información a este enigmático personaje, hecho que se repite a lo largo de varios capítulos. Después de esta pequeña introducción, la narrativa se centra en el mismo Horaio, además de seguir analizando muchos de los oscuros secretos del jazz. Esta práctica de comentar la música con las palabras es un ensayo para el maravilloso concierto de Berthe Trépat: el jazz como ejercicio de liberació, la respiración para volver a atacar la melodía, esas noches de los años veintes, esos rincones olvidados, el bop, Hawkins, Bessies Smith, etcétera. La Maga le dice a Ossip que su niñez no lo ayudará a entenderla mejor. Aquí vale la pena hacer el primer alto importante. La niñz es considerada una de las épocas más importantes dentro del ciclo de vida, pues parece ser la etapa formativa de las personalidades, y sin embargo, la Maga viene a romper este tabú para volverse cada vez más un personaje enigmático. Ya de por sí, la extraña relación entre Horacio y Lucía hacen que, para el lector, la Maga sea ese personaje enigmático, inalcansable y, al mismo tiempo, el objeto de mayor deseo. Cortázar nos presenta un personaje que no calza los mismos moldes más que usados, por el contrario, busca romper tanto con la paridad espacio-tiempo como con las reglas del desarrollo individual dentro de la sociedad. Me viene a la mente como ejemplo inmediato Jimmy o Snowman, el protagonista de Oryx y Crake. Cuando Atwood nos presenta al Jimmy adulto, pocos pueden entenderlo, pero conforme conocemos la infancia y el subsecuente crecimiento de nuestro protagonista, Jimmy va adquiriendo fondo y forma, pero sólo a través del conocimiento de su pasado. En el caso de la Maga, éste no sirve para explicarlo al grado de que lo poco que nos deja ver, no alumbra demasiado sobre ella.

El siguiente tema dentro de este mismo capítulo son los intercesores. Aquí nos plantea una interrogante que, creo vale la pena ser cuidadoso en ella. Aquí es por medio de la Música que conocemos otras realidades, que viajamos hacia otro lugares y otro tiempos, otras realidades que pueden ser meras ilusiones, pero toda la ilusión es una realidad, y toda la ilusión puede mover más que una verdad, aunque sea algo no real. Y es que la verdad es una utopía inalcanzable, mientras que lo que nosotros pasamos por realidad y verdad son meras ilusiones. Y todas esas ilusiones son eslabones de una cadena inexistente, la cadena vertiginosa hacia atrás hacia un mono mirándose en el agua el primer día del mundo. Son los intercesores son una irrealidad monstrándonos otra, un acceso a un plano, a una zona inimaginable que hubiera sido inútil pensar, porque todo pensamiento lo destruiría... Y nuevamente viene esa gran contradicción del hombre, que intenta explicar todo bajo su lógica, sin llegar a entener que cada cosa tiene su lógica propia, y que a Dios no es posible entenderlo mediante ecuaciones, así como a las leyes físicas no es posible entenderlas mediante amor, y la lista de ejemplos sería completamente interminable, pero no me gustaría ahondar mucho ahí, pues me estaría desviando del tema, solamente es algo para pensar.

El capítulo 106, por su parte, es una de las alusiones a lo que probablemente eran de las piezas favoritas de Cortázar: dos canciones de jazz (obviamente, sin hacer énfasis en los subgéneros). Lamentablemente, no pude conseguir la música de estas dos piezas para poderlas comentar.

Por último, el capítulo 13 es una reflexión vaga sobre el jazz, ensayo nuevo para convertir la música en palabras de una manera increíblemente agradable, entre vodka (porque siempre hay vodka) y humo. Aquí, justo al final, Oliveira hace mención de Traveler, personaje de gran importancia en capítulos posteriores y que, junto con Gregorovius y Oliveira, forman un espejo en el espejo bastante interesante.

Nuevamente invito que cualquier duda, comentario o debate que gusten establecer, estoy abierto a escuchar cualquier opinión, con el único propósito de mejorar esta aventura dentro de la novela cortaziana. Me despido esperando publicar cuanto antes la quinta entrada.

Joetich

lunes, 7 de junio de 2010

Rayuela: Capítulos 9,104,10,65,11,136

Aquí está el Tercer Número del Análisis de Rayuela. En esta ocasión, empezaremos por el capítulo nueve. Aquí, Cortázar nos abre las puertas del Club de la Serpiente, y empezamos a conocer a poco a los notables personajes que componen este delicado collage. Cada uno presenta cismas para el Club que contribuyen a reflejar diferentes posturas sobre un mismo tema. De igual manera, nos introduce por primera vez de lleno al tema del Arte, una de las constantes más firmes y controversiales de toda la novela. Por supuesto que valdrá la pena hacer una entrada con todo esto, pero conforme se mueva la trama, iremos profundizando en temas muy específicos. Aquí viene una pequeña frase que vale la pena que el lector la subraye, la marque de alguna manera pues resulta ser de vital importancia como introducción a lo que de fondo representa la forma del libro. Descubrir el método antiexplicatorio, que ese te quie-ro te quie-ro fuese el cubo de la rueda. Este libro se trata de eso, de descubrir un método antiexplicatorio tal que se pueda rebelar el cubo que es la rueda.

El capítulo siguiente, el 104, es simplemente breve, y en menos de tres párrafos, en menos de ocho líneas, nos deja una de las interrogantes más grandes de la filosofía, de la metafísica y de tantas otras disciplinas: La vida es...

El capítulo 10 es precisamente la pequeña introducción hacia uno de los mundos más recurrentes del bagaje cortaziano: el jazz. Lo que hay alrededor de esa noche de escuchar jazz, lo que hay en el debate entre los dos muertos, el piano cualquiera, los tres o veinticinco minutos, la corneta y la noche futura en Paris.

El capítulo 65 es una ficha modelo del Club sobre Ossip Gregorovius. Es un personaje con una capacidad intelectual acorde a los requisitos del Club, pero con una personalidad un poco frágil pues no es capaz de ser como Oliveira, y, hasta cierto punto, anhela esa personalidad además de que anhela a la mujer de Oliveira: la Maga. Esto es importante, pues en el siguiente capítulo 11 se ve claramente que Gregorovius intenta conocer a la Maga, quitar ese velo que sólo Oliveira a logrado atravesar, pero Horacio sabe que la Maga no lo dejará, que lo ve como un inteligente pero estúpido Ossip, esperanzado en una extraña pero interesante perspectiva de amor. Esto se repetirá en capítulos siguientes con aun más obviedad.

El último capítulo de la entrada, el 136, es de un capítulo que vale la pena ser recordado. Me costaría explicar la publicación, en un mismo libro, de poemas y de una denegación de la poesía... y esto es precisamente lo que es Rayuela, un libro donde nace una novela y se niega la novela al mismo tiempo, un libro donde nace el método antiexplicatorio desde el método explicatorio, donde la literatura se recrea desde ella misma como un fénix, que para renacer es necesario que muera. Por todo esto, Cortázar ha escrito una verdadera joya.

Espero que esto sea de su agrado y sigo abierto a cualquier comentario o sugerencia, asi como el debate de las ideas aquí expuestas. Me despido esperando sigan con la lectura para la próxima entrada del Jueves 10 de Junio. Espero puedan acompañarme en esta maravillosa e interminable aventura a través del diario de un muerto y de las notas de un prelado amigo mío...

jueves, 3 de junio de 2010

Rayuela: Capítulos 5,81,74,6,7,8,93,68

Primero que nada, una disculpa, el día de ayer no me encontraba en condiciones de escribir la reseña, pero con el retraso de un día, aquí está lo prometido, el segundo número de esta publicación.

Una vez introducidos los personajes, el capítulo cinco nos presenta el amor que existe entre Oliveira y la Maga. Me atrevo a usar amor en lugar de relación, por lo que se vendrá desarrollando en toda la obra. En este capítulo empieza el juego de espacios que será una de las constantes a lo largo de esta obra transgresora del orden tradicional. En un capítulo muy particular posterior se reproducirá este mismo capítulo como en forma de espejo, siendo uno de los ejemplos más claros en cuanto a las formas innovadoras de Cortázar.

El breve capítulo 81 trae un doble significado, tanto en el ñambito de las relaciones interpersonales, como de la misma obra contemporanea. El capítulo 74 nos presenta a Morelli, quien nos habla del inconformista, es decir, del mismo Cortázar. Quizá valga la pena que el lector marque este capítulo y que, después de leer toda la novela completa, regrese al capítulo mencionado para corroborar todo lo que dice, estoy completamente seguro de que lo disfrutará.

El capítulo 6 vuelve a centrarse en Oliveira y la Maga, dándonos más material para conocer su relación. El capítulo 7 es, en cambio, un capítulo simplemente soberbio. Para todos los enamorados, Cortázar nos enseña una carta entre amantes, una carta que hace sonrojar y vibrar todas las fibras del corazón, convirtiéndose entonces, en uno de los mejores capítulos de todo el libro, dejándo de lado su corta extensión. El capítulo 8 es sólo una fotografía más de la Maga y Oliveira, pero que permite conocer aún más a estos dos.

El 93 trae una de las frases más hermosas del libro, un capítulo que empieza con Pero el amor, esa palabra, y que, a escasa distancia de un párrafo, nos dice: Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo.. El último capítulo 68, se los dejo de regalo, porqué también nos enseña mucho del estilo muy personal de Cortázar.

Nuevamente les dejo abierta la oportunidad a comentar y debatir sobre lo aquí expuesto, con el objetivo de mejorar este blog. Para la próxima entrada, se verán nuevos capítulos y la escribiré el próximo Lunes 7 de Junio.

Me despido con la cita del capítulo 7: Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera...

martes, 1 de junio de 2010

Oryx y Crake: La distopía en la biotecnología.

"Todo un hito en la ficción especulativa, comparable a La naranja mecánica y Un mundo feliz. Atwood se supera a sí misma." Así reza la contraportada de la primera edición en español de esta novela, publicada por Ediciones B. Debo de admitir que me costó mucho trabajo conseguir este libro, pues tardé varias librerías del Distrito para encontrarla. Una edición que realmente vale la pena, porqué la traducción del inglés no defrauda al buen gusto.

Regresando a la cita con la que empecé la entrada, creo primero que La naranja mecánica deja mucho que desear como novela, mientras que la película presenta tramas muy diferentes a las de la novela de Atwood. Por el otro lado, Un mundo feliz es realmente un ícono de las distopías literarias, y pese al excelente trabajo de Atwood, no se le puede comparar a la gran obra de Huxley.

Atwood nos presenta un mundo desolado, donde la soledad en la que habita Hombre de las Nieves es una constante irrevocable. Conforme va avanzando la obra, Atwood nos presenta a Jimmy, a Crake y a Oryx. También nos presenta una sociedad con avances tecnológicos sorprendentes, sobre todo en el área de la biotecnología. El crecimiento de órganos para transplante, el desarrollo de híbridos y de nuevas formas de alimentación, además de soluciones biotecnológicas a problemas ambientales resultan una intrigante de un texto que tiene bases científicas sólidas.

A través de un mundo donde la tecnología representa (erróneamente, a mi entender) al progreso, Atwood nos presenta una serie de crisis de valores, donde esa ética se encuentra destruída y pisoteada, donde la distinción entre la gente de los complejos y de las plebillas resultaba interesante: mientras en los complejos, la vida parecía ir avanzando hacia la resolución de todos los problemas, las plebillas no parecían diferir mucho de lo que es nuestro mundo actual, convirtiendo a la novela en una posibilidad escalofriantemente tangible.

Conforme el trama avanza, el lector se va adentrando más y más en este mundo de fantazía, ciencia-ficción y realidad. Temas como la ética, la naturaleza humana, la ciencia y su progreso, el uso de los avances científicos, la inmortalidad, la búsqueda de un Dios o una deidad hacen de la lectura algo realmente agradable. Con el próposito de no vendérles trama, dejaré que ustedes lo lean, pues a mi parecer presenta un final para el plano del pasado muy adecuado, con una vertiginosidad exquisita.

Creo que esta novela representa un gran trabajo tanto de investigación como de redacción artisticoliteraria. Definitivamente, un trabajo que es recomendable desde todos los sentidos y que, como la mayoría de las novelas utópicas (llámese Un mundo feliz, llámese 1984, llámese Una investigación filosófica), deja un profundo reflexionar sobre el camino actual de la humanidad y las consecuencias que podría tener el mismo si no hay cuidado con las decisiones que se toman.

Nuevamente, invito a todos los lectores a dejar sus dudas, comentarios y opiniones dentro del blog, con el objeto de mejorar este espacio.

Sin más que decir, me despido invitando a que lean mañana la Segunda Publicación del Análisis de Rayuela, que incluirá uno de los mejores capítulos (según mi humilde opinión) del libro.

Joetich

miércoles, 26 de mayo de 2010

Rayuela 76,1,2,116,3,84,4 y 71

Como fue prometido, inciaré el estudio de una de las grandes obras de toda la literatura, para mi gusto, la mejor. Se trata de Rayuela de Julio Cortázar. Hablar de Julio Cortázar es hablar de un genio en la literatura, es hablar de Morelli, es hablar de un hombre que se justifica por si mismo, cuya literatura encierra una interminable ensalada de ideas, y propuestas, y premisas. Es por esto que trataré de hacer un análisis digno del autor en cuestión, a pesar de que apenas es la segunda leída que le doy a la novela.

Empiezo por el capítulo 73, el cual me parece una manera excelsa de iniciar esta obra. Sí, pero quién nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de Huchette, saliendo de los portales carcomidos, de los parvos zaguanes, del fuego sin imagen... una manera de iniciar el libro donde habla de un fuego falto de sonido, color e imagen, aquel que ardé hasta calcinar y que es, en realidad, la misma obra. Después, trata sobre la literatura, y las dicotomías, para terminar resumiendo en la lucha entre la Gran Costumbre y la Gran Tura, donde en medio hay un Gran Tornillo, y el Yin, y el Yang, y Morelli, y la Maga, y el Club, y Montevideo, y Paris, y Buenos Aires, y todo lo demás.

En resumen, Cortázar nos acerca a lo que será este maravilloso viaje a través de una de las mejores novelas de la historia. Durante los siguientes dos capítulos, el 1 y el 2, nuestro autor nos introduce con Oliveira, Lucía, Etiene, Ossip, Ronald, Babs y el resto de los personajes que a poco irán apareciendo en toda la trama de la novela. En el capítulo que sigue, el 116, llega el que es, quizá uno de los personajes más importantes: Morelli, quien nos introduce uno de los primeros conceptos importantes: Es un error postular un tiempo histórico absoluto. Creo necesario hacer una nueva pausa aquí para recalcar este punto, donde hay que estar totalmente alerta en los capítulos de la secuencia acerca de esta violación deliberada a la naturaleza narrativa tradicional, pues el tiempo se vuelve una serie de fotos sobre un filme.

Los siguientes capítulos, 3, 84, 4 y 71 se dedica a iniciarnos en lo que es el Club de la Serpiente, los involucrados, algunos temas tratados con superficialidad y sirve de preparación para toda la maravillosa narrativa que se vendrá desenvolviendo a lo largo de la obra.

Creo necesario que, a partir del capítulo 5, haga yo una nueva entrada, pues la novela da un giro que es necesario separar de la introducción al libro. Para la siguiente entrada, incuiré los capítulos 5, 81, 74, 6, 7, 8, 93 y 68, en el orden mencionado. Para todos aquellos que quieran acompañarme en la aventura de leer esta magnífica obra de arte, los invito a que logren llegar hasta ese capítulo para el próximo Miércoles 2 de Junio.

A propósito de la entrada que acaban de leer, cualquier duda, comentario o sugerencia serán bienvenidos con el propósito de complementar y mejorar este espacio.

Sin más que decir, me despido con esta cita: Cuántas veces me pregunto si esto no es más que escritura, en un tiempo en que corremos al engaño entre ecuaciones infalibles y máquinas de conformismos.

Joetich